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Hace unos días repasé los proyectos y clientes con los que he colaborado este año y fui anotando, según me venían a la mente, aquellas cosas que más me han llamado la atención, lo que he aprendido o lo que he podido comprobar por enésima vez con ellos.

Son notas tomadas a vuela pluma que, prácticamente no he reelaborado ni ordenado, por lo que te pido disculpas si no tienen una redacción perfecta o el orden óptimo.

Sin embargo, no quiero retocarlas para que sigan “frescas”, como en la conversación que mantenemos con un amigo. Creo que es la forma en que te pueden resultar más fáciles y atractivas de leer.

Todas estas reflexiones tienen nombres y apellidos de personas y empresas reales con las que me he relacionado en 2016. Evidentemente, no los voy a mencionar.

 

10 reflexiones personales

Una buena estrategia sin una buena dirección no lleva a buen puerto. Es como un buen barco, con una buena cartografía pero sin un buen capitán.

Tan peligroso es el orgullo excesivo como el optimismo desmedido.

Una de las mejores habilidades para un líder es conseguir una buena comunicación con su equipo. Es una de las que más echo en falta.

Los principales problemas de la mayoría de las empresas son de (des)organización y (mala) comunicación interna: ¿dónde están las facultades o escuelas que enseñan esto específicamente a los directivos? (¿son conscientes ellos mismos que no saben de esto?).

Un equipo con la adecuada motivación puede conseguir grandes cosas en muy poco tiempo: mucho más de lo que esperaban, en mucho menos tiempo del que pensaban.

Un proyecto bonito, ilusionante y con posibilidades se puede ir perfectamente al traste por un mal equipo directivo.

Todo el mundo piensa de sí mismo que es un gran profesional… y tú te lo crees hasta que ves a algunos en acción.

Hay gente que “ya lo sabe todo” y no necesita a nadie más. Esto es aún más peligroso si eres joven.

Una empresa es un proyecto apasionante y lo más importante en la vida de muchos directivos… hasta que la posibilidad de hacer (mucho) dinero con su venta entra por la puerta.

Es muy importante que un gerente no se entrometa en cada aspecto del día a día, porque no tiene una visión real y directa de todas las cosas: vive su verdad, que no tiene por qué ser, ni mucho menos, la realidad.

 

Y algunas más…

Lo cierto es que había pensado que con identificar 10 tendría más que suficiente trabajo, pero puestos a ello, la escritura ha fluido y han salido muchas más. No quiero dejar de compartirlas por si te resultan útiles.

Se puede ser una gran persona y un pésimo líder. Hay cosas que no hay más remedio que aprender porque no vienen de serie.

Mal jefe es el que te dice que te escucha y que lo tiene todo controlado pero luego se olvida y va a lo suyo.

No hay aún una verdadera cultura de “business angels” en España, hay un negocio montado alrededor de este concepto, en el que todos quieren ganar algo, a costa de los emprendedores, sin arriesgar nada (muchos inversores solo quieren nuevas versiones de los plazos fijos bancarios).

Una mala organización y la falta de liderazgo pueden con las mejores ideas innovadoras y con potenciales negocios de muchos millones de euros que están ahí, literalmente, a la espera de ser cosechados.

 

reflexiones personales del 2016 como consultor de innovación en empresas - 10 reflexiones que me llevo de 2016

La falta de ética y de valores hace que el talento se desmotive. Especialmente entre la gente joven con ganas de hacer cosas. Y eso sí que es una pena.

Qué fácil es hacer y decir tonterías cuando eres el “superjefe” y qué difícil es que alguien te lo haga ver. Y directamente imposible hacerlo sin deteriorar la relación con aquel.

Ten cuidado con quién dejas entrar como colaborador en tu casa porque se puede meter hasta la cocina y dejarte sin cena.

Un jefe valiente vale por tres temerosos o más: porque aquel va a conseguir cambiar y mejorar algunas cosas, mientras que los otros seguirán la inercia, sea buena o mala. La mala noticia es que con la velocidad e intensidad de cambio actual, es muy fácil que la inercia nos aleje completamente del buen camino. Mira a ver a quién te has unido.

Se puede perfectamente morir de éxito: proyectos que han ido tan bien que los asume la alta dirección, les empiezan a dar vueltas y retorcer hasta que acaban siendo algo irreconocible y fuera de tu control.

 

10 lecciones de todo un año de trabajo - 10 reflexiones que me llevo de 2016

Si aceptas realizar un proyecto con unas condiciones ajustadas, no te fíes nunca de la promesa de arreglarlo en el futuro con otros proyectos que tendrán mejores condiciones. Eso no va a suceder. Nunca. Y lo sabías.

Hay personas que no ven la realidad, sino que se creen sus propias fantasías: en estos casos, los empleados perciben una “disonancia cognitiva” («dice una cosa pero veo que sucede otra») y pierden compromiso y motivación por la vía rápida. Si aguantan, es por el sueldo.

Cuando te han venido a comprar toda la vida los clientes, qué difícil es saber lo que hay que hacer para vender. Y cuántas dificultades y palos en las ruedas ponen algunos – en su inconsciencia – para dejar hacer lo que se tiene que hacer.

Muchas veces los intereses particulares de algunas personas pueden frenar las posibilidades claras de progreso de las empresas. Las “agendas personales” pueden ir contra el sentido común y las necesidades más básicas de la empresa (a.k.a reinos de taifas).

Es creciente la importancia de la imagen y el diseño en las empresas. Aunque NO es NADA si detrás no hay un buen proyecto, un buen equipo y una buena dirección.

 

10 reflexiones que me llevo del 2016  - 10 reflexiones que me llevo de 2016

Un equipo en el que la dirección deja hablar con toda libertad (pero respeto) a su gente avanzará 10 veces más rápido y conseguirá muchísimas más cosas.

No hay que decir lo que se sabe: hay que demostrar que se sabe y lo que se puede hacer.

Los jefes no suelen tener una idea cierta del estado de motivación real de su equipo hasta que lo preguntan. Y, en ese momento, suele haber sorpresas.

Hay quien no se ha dado cuenta de que ha tenido éxito porque estaba en el momento adecuado en el lugar apropiado. Y que habiendo podido aprovecharlo, en gran parte, no se debía a él mismo. Por eso, se ven tan perdidos y les cuesta tanto entender qué hacer cuando las cosas empiezan a ir mal.

El mayor mérito del que llega arriba es seguir siendo humilde. Algunos lo consiguen y esas son personas magníficas que crean grandes proyectos y lideran a grandes equipos. Y tengo la inmensa suerte de conocer a algunos de estos:)

 

Conclusiones

Releo lo escrito y me doy cuenta de que he hablado mucho de jefes y directivos. E inmediatamente pienso: no es más sabio el que más sabe si no el que sabe reconocer sus limitaciones.

Lamentablemente, jefes de estos últimos, de los que saben reconocer sus limitaciones, hay pocos y por eso creo que acaban saliendo tanto. De todas formas, nadie nace enseñado. Y de la misma manera, nadie nace jefe. Es algo que hay que aprender. El problema es que hay pocas escuelas y maestros buenos para ello.

Hasta aquí 2016. Me imagino que en 2017 surgirán otras reflexiones y se repetirán buena parte de estas: algunas con clientes y proyectos nuevos, otras con clientes ya conocidos.

En todo caso, ruego a nuestros queridos y apreciados clientes que no se vean reflejados en todas las reflexiones, ni mucho menos. Aunque sí es muy posible que hayan salido, directa o indirectamente, reflejados en alguna. Y es por eso que estamos dispuestos a trabajar con ellos a brazo partido: para mejorar lo que se pueda mejorar y aprovechar al máximo aquello que florezca.

Y, por supuesto, también intentaremos aplicarnos el cuento a nosotros mismos.

¡Gracias por leerme y feliz 2017!

 

Nota: Las fotos que aparecen en este post, se han tomado en distintos lugares y momentos de trabajo del año 2016.