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Ya he comentado otras veces que analizar las principales tendencias de consumo es una de las formas más sencillas de encontrar oportunidades para innovar con éxito.

Porque, en esencia, consiste en detectar y trabajar oportunidades que están bien alineadas con los vientos favorables de los mercados, con las corrientes de consumo crecientes.

Creo que no hace falta insistir en que lo contrario no funciona: no se puede innovar en contra del viento y, en muchos casos, resultará extremadamente difícil el simple hecho de sobrevivir (que se lo pregunten a la industria de las salas de cine o de la edición de libros impresos…)

Por ello, siempre he pensado que es muy importante estar atento a cuáles son las tendencias de consumo más importantes que se nos vienen encima a corto plazo o que, incluso, ya nos rodean.

 

¿Cuáles son esas tendencias clave en 2015?

1. Auto-mejora

Esta tendencia se basa en el deseo de mejora que tenemos la mayoría de las personas y que, hoy, estamos poniendo en práctica ayudados por nuestros dispositivos digitales personales (básicamente, nuestro smartphone, aunque pronto llegarán los smartwatches)

Solo que en este momento, para conseguir aumentar el nivel de compromiso y disminuir la tasa de abandono, nos vamos a apoyar cada vez más en mentores digitales (personas reales, con conocimientos y habilidades elevadas en áreas específicas, con las que conectaremos mediante dispostivos digitales) que nos van a acompañar en nuestro progreso, evitando que nos demos por vencidos fácilmente.

Todos queremos mejorar, pero seguro que también todos tenemos un saber especial que podemos acercar a los consumidores, ¿o no? Podemos ser ayudados o ser los ayudantes.

Por ejemplo, se ha lanzado una app móvil, Rise, que conecta a personas que quieren hacer dieta con nutricionistas reales, que proporcionan un plan de alimentación personalizado, y un feedback diario, con consejos y apoyo.

2. Amor próximo

Habla del deseo – cada vez más, convirtiéndose en exigencia – de los consumidores por relacionarse con empresas y marcas que se preocupen más lo que sucede a nivel local, a nivel micro.

Demandando que, en un momento dado, lleguen hasta donde no lo están haciendo las propias instituciones, por culpa de la falta de recursos o de los recortes permanentes derivados de la crisis.

La petrolera Shell ha patrocinado la construcción de un campo de entrenamiento en un barrio pobre de Sao Paulo para que los niños jueguen al fútbol, en el que las pisadas de los chavales se acumulan, junto a la energía recogida por placas solares, para encender los focos del campo por la noche.

De esa forma, pueden seguir jugando hasta mucho más tarde en lugar de tener que dejarlo cuando oscurece y dedicarse a otras actividades menos educativas.

3. Juga-dores

A las personas, nos gusta jugar. Esta tendencia habla de ponernos temporalmente en manos de alguna marca, de confiar en ella, asumiendo el riesgo de la incertidumbre, de no saber lo que va a pasar.

¿A cambio de qué? De obtener una experiencia sorprendente, divertida, memorable. Algo que podamos recordar y contar muchas veces.

La aerolínea KLM ofrece, por solo 99 €, billetes semanales a 5 destinos desconocidos. Lo compras el lunes, el martes te confirman el destino y el viernes vuelas, estando de vuelta el lunes, antes de las 10,00 hs.

4. ¡A tu servicio!

Cada vez son las más industrias en las que los consumidores tienen la batuta en su mano. Esto ha hecho que muchas empresas cambien su antigua arrogancia por una acentuada vocación de servicio.

Esa vocación de servicio, se está llevando hoy más allá, al combinarse con una acuciante carencia para los consumidores: su tiempo.

Hoy los consumidores muestran tolerancia cero a cualquier tipo de espera, por lo que las empresas tendrán que eliminar al máximo los tiempos de espera en todo su ciclo de relación con los clientes o, en caso de que esto no sea posible, rellenar esos tiempos con contenidos y experiencias que valgan la pena.

La cadena Starbucks ha creado una app beta para el móvil con la que permite a clientes habituales de un Starbucks hacer su pedido antes de llegar al local, de forma que cuando aparecen lo tendrán preparado. Sin necesidad de colas, ni esperas.

5. Marcas humanas

La interacción entre marcas y consumidores, principalmente en el mundo online en las diferentes plataformas sociales (Facebook, Twitter….), está pasando de estar centrada en una respuesta rápida y, en muchas ocasiones, (intentando ser) divertida, a buscar cosas algo más profundas: generosidad real, preocupación real por cambiar aquellas cosas que no están bien, compromiso con unos valores…

Incluso, los consumidores están empezando a fijarse y a valorar a aquellas empresas que no pretenden mostrar continuamente una fachada perfecta: las marcas más humanas son imperfectas, y así lo reconocen, como los seres humanos más maduros.

La cadena Art Series Hotel Group te permite quedarte más tiempo en tu habitación, el día de la salida, sin pagar nada extra, siempre que la misma no haya sido reservada por un nuevo inquilino.

6. Tecnología alrededor

Es indudable que la tecnología nos rodea por todas partes, y cada vez más.

Cada vez más dispositivos conectados a nosotros y entre ellos (está aquí ya la increíble nueva revolución de la Internet de las Cosas), para hacernos una vida más fácil, más cómoda, para protegernos mejor.

Están surgiendo multitud de dispositivos conectados que nos permiten interactuar con ellos de forma muy sencilla e intuitiva.

Ahí tenemos la nueva iniciativa de Amazon, Amazon Echo, un asistente personal para todos los miembros de la familia que se activa por voz (diciendo en voz alta el nombre que le hayamos puesto): desde enciclopedia parlante, a music-box, a recordatorio de notas, elaborador de listas de la compra, locutor de noticias en tiempo real u hombre del tiempo.

7. Infolujuria

Tenemos a nuestra disposición más información, más contenido, recibido por más canales (además de los tradicionales, están los smartphones, tablets, smartwatches…), originado por más creadores. Y, lo que es más grave, no se observan signos de desaceleración.

Como consecuencia de esta avalancha de posibilidades, están apareciendo nuevas formas para interactuar la información con los consumidores. Formas mucho más intuitivas y ricas en sensaciones que la mera pantalla rectangular del smartphone, tablet, ordenador o televisor…

No solo eso, también más atractivas, porque en caso contrario, el exceso de información que nos rodea no nos permitirá centrarnos en ella, ni manejarla con facilidad.

Por ejemplo, el desarrollo de las tecnologías hápticas (relacionadas con el sentido del tacto) facilitan una información mucho más íntima y sensible: el fabricante indio de calzado Ducere ha lanzado unos zapatos que, una vez entrado un destino al que dirigirse, mediante leves vibraciones nos indican por dónde tenemos que ir caminando para llegar.

8. Caos de ofertas

Los nuevos canales de comunicación y comercialización digitales están promoviendo, entre la mencionada avalancha de información, un exceso de ofertas de todo tipo que se están convirtiendo, lamentablemente, en ruido molesto que no aporta valor en demasiadas ocasiones.

A pesar de ello, queremos seguir teniendo acceso a ofertas oportunas en características, tiempo y lugar, para ahorrarnos dinero o para gastarlo mejor.

Por ejemplo, si estoy de viaje de ocio en el Cabo de Gata, probablemente, me gustaría recibir ofertas de algún restaurante bueno de cocina casera local – que alguno de mis dispositivos personales ya ha detectado que me gusta – ubicado en el Cabo, no en Madrid o en Alicante, porque haya estado allí el mes pasado.

En este caso, se trata de diseñar y hacer relevantes las ofertas que se pueden enviar a través de los canales digitales, dirigiéndolas a un público específico y entregándolas de forma oportuna, según la ubicación y el momento.

La app Grabble facilita ofertas de productos de moda que sabe que te gustan: te presenta prendas que, de forma muy sencilla, puedes rechazar – no te gusta – o guardar – te gusta -, de forma que, cuando esas prendas estén de oferta, te lanzará una notificación “push” que te avisará.

¿Y cómo está evolucionando el consumidor?

Se trata de un consumidor “post-demográfico”, en el sentido de que está menos atado a las ligaduras demográficas que nunca antes (país, cultura, raza, género…): no se siente tan obligado a seguir un determinado patrón, a desarrollar una determinada identidad o estilo de vida, si no que sigue sus propios ideales y gustos personales.

Es un consumidor más complejo, descreído y oportunista, pero que también busca otras cosas más allá de la posesión: busca beneficios como el bienestar personal, el conocimiento, la creatividad, la ética…

Su búsqueda de estatus es, por tanto, menos dependiente de los ingresos y la riqueza económica.

Como podemos ver en esta breve reseña, se trata de un mundo en permanente cambio que no hace más que ofrecernos, constantemente, oportunidades para modificar industrias enteras.

Si quieres saber más sobre estas tendencias y descubrir muchísimos más ejemplos impactantes, te invito a asistir a la próxima conferencia que ofreceremos en CEEI Castellón el próximo viernes 17 de abril. Será un verdadero placer saludarte allí y practicar alrededor de estas tendencias.