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¿Es bueno equivocarse? ¿En qué casos puede resultar útil que uno se equivoque?

Hace unos días estuve en una interesante conferencia en el CEEI de Castellón que impartieron dos periodistas de la revista Emprendedores (Javier Escudero y Rafael Galán). Ambos han escrito un libro titulado “El error positivo” del que resumían algunos mensajes.

A propósito de emprendedores pienso que sería interesantísimo que ya desde el colegio, y por supuesto en la Universidad y la Formación Profesional, se enseñara a los jóvenes algunas (o muchas) cosas relacionadas con el emprendurismo, ya que tal y como están las cosas, muchos de ellos no van a tener más remedio que emprender un negocio si quieren tener un trabajo en el futuro.

Error = Experiencia

Señalan los autores que hay que convencer a la gente de que el error es una experiencia valiosa. Algo en lo que el apreciado Tom Peters lleva mucho tiempo insistiendo: “Test fast, fail fast, adjust fast”, que vendríamos a traducir como “pruébalo rápido, falla rápido y arréglalo rápido”…

Algunos mensajes que debemos recordar sobre esto: el error convive entre nosotros, es inherente al ser humano; el miedo a equivocarse y a la crítica no debe paralizar nunca las decisiones; en ningún momento va a haber una certidumbre total, así que con las cosas relativamente bien analizadas hay que decidir.

Sin embargo, la parte que me ha llamado más la atención ha sido el resumen de los errores más habituales de los emprendedores clasificados en cuatro categorías:

1. Errores de planificación
2. Errores de gestión financiera
3. Errores de ventas y marketing
4. Errores en las relaciones con los socios

Siendo la mayoría de los que exponen verdaderamente relevantes y con contenido como para escribir si no un libro sí un buen capítulo, a partir de mi experiencia personal con pymes y emprendedores voy a destacar los que me parecen críticos.

Los errores de planificación: la gran ausente

El más relevante creo que es desconocer las verdaderas claves del negocio. Esto nos lleva a no tener una estrategia clara y bien definida. Lo que nos lleva a no aprovechar completamente nuestras posibles ventajas competitivas y a dejar al aire nuestras posibles desventajas.

Como indican Javier y Rafael, lo importante no es la idea (que muchos guardan como si fuera el secreto del Santo Grial), sino el modelo de negocio que recoge esas claves. Y que, por cierto, es mucho más difícil de copiar.

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Luego está lo del plan de negocios: no es tan importante tenerlo encuadernado y bonito en la estantería (por definición un objeto con un alto grado de obsolescencia), sino el propio proceso de reflexión realizado por un grupo de personas cualificado que nos lleva hasta él.

Por eso me permito recordar a todos los clientes que se dejan que en estos tiempos de cambio tan rápido es necesario hacer reflexiones estratégicas (que no “planes”) con una alta frecuencia aunque, por supuesto, mucho más livianas que antes.

Como clarísimo ejemplo de velocidad de cambio, hace 18 meses ¿quién podía pensar que el iPad de Apple – sí, el iPhone grande – iba a crear toda una nueva categoría de producto y a barrer con una categoría naciente y con buenas perspectivas como la de los netbooks?

Los errores de gestión financiera: el oxígeno

Por supuesto, en primer y destacado lugar entre este tipo de errores están la falta de prudencia y el exceso de optimismo, que lleva a prever unos ingresos superiores a los reales y unos costes inferiores. El emprendimiento exige arrojo y coraje, pero no temeridad. Y sobre todo no temeridad por desconocimiento: no saber lo que no se sabe, o lo que es lo mismo, padecer incompetencia inconsciente.

Los objetivos que se plantean muchas veces no son razonables. Por mi parte propongo habitualmente tirar los ingresos a la baja (sobreponderar el escenario pesimista) y asumir al menos un 10-15% de costes superiores a los previstos.

Si nuestra tesorería aguanta ese escenario desfavorable entonces tenemos buenas perspectivas de supervivencia. Porque no hay que olvidar que la empresa se gestiona por la caja y no por la cuenta de resultados (mera ficción contable que sirve sobre todo para facilitar el trabajo recaudatorio al fisco).

Es decir, cualquier empresa, por incompetente que sea, sobrevive si tiene la caja suficiente. Y al final, aprende a hacerlo bien….Siempre que asuma y aprenda de sus errores. Si no, tampoco lo va a conseguir.

Por otra parte, está el caso (sería gracioso si no fueran tantas) de las empresas que empiezan a tener éxito, y que también empiezan a sustituir costes variables por costes fijos (¿?): ya se sabe, el coche de marca, las oficinas supermodernas, las secretarias de Cosmopolitan… Esta es una de las mejores maneras de morir de éxito cuando las cosas se tuercen ligeramente (los costes fijos asfixian la tesorería y empiezan a hacerse tonterías)

Los errores de ventas y marketing: ¿sabemos quién es el jefe?

Siempre que se vende se gana. Falso: ¡siempre que se cobra se gana!. Esta es clave.

Otra: suele haber un fuerte desconocimiento del mercado y de los clientes. Se “toca” poco cliente (muchos emprendedores tienen un perfil técnico) y si se “toca” no se tiene mucha idea de cuáles son los clientes rentables y cuáles no. O cuáles son los productos rentables y cuáles no (o sea, se tiene perfil comercial pero poco perfil financiero…)

Aquí considero imprescindible para cualquier emprendedor, incluso para cualquier empresa hecha y derecha, tener completado y actualizado su mapa de negocios que le da una idea mucho más realista de a qué (negocios) se dedica y con qué (negocios) gana y con qué (negocios) pierde dinero… Algo esencial para estar en el mercado ¿o no?

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Nota: negocio = conjunto homogéneo de productos/servicios y grupos de clientes a los que se puede aplicar un modelo y una estrategia de negocio específica.

Los errores con los socios: mejor solo que mal acompañado

En este caso, creo que es muy interesante darle algunas vueltas más el enfoque de NO SOCIOS = NO PROBLEMAS.

¿Para qué necesitamos a los socios?

¿Para compartir riesgos y sufrimientos? En este caso acabarán sobrándonos cuando ya no suframos tanto.

¿Porque no tenemos capital suficiente? En ese caso no nos enfademos cuando la cosa vaya mejor y el socio capitalista siga sin hacer nada. Por otra parte, nada más y nada menos que haber aportado parte o el total del capital inicial para que la empresa sea una realidad.

¿Para complementar nuestros conocimientos o nuestra oferta? En ese caso, clarifiquemos muy bien y por anticipado a qué se dedica cada uno, en qué manda y en qué no, cómo va a ser remunerado en función de su dedicación y aportación de valor a la empresa, de qué manera se van a tomar las decisiones entre los socios y de qué forma puede salir de la empresa (o en su caso incorporar nuevos socios)

Poder contarlo

Como decían Javier y Rafael, ellos no son empresarios, son periodistas, pero han entrevistado en sus años de profesión a muchos emprendedores. Y doy fe que han captado bastante bien lo esencial de los problemas de los emprendedores y no tan emprendedores.

Proponen un buen checklist de peligros para ayudar a la supervivencia de un emprendedor aunque también es cierto que si uno nunca se equivoca no aprende de verdad. O sea, que no pasa nada por intentarlo y equivocarse, siempre que lo podamos contar y arreglar: el error que no mata, “engorda” nuestra experiencia.