2 minutos

Dice Todd Henry, que tu definición de grandeza define tu vida. Lleva años dándole vueltas a este concepto, que relaciona con el propósito que tiene en la vida cada persona (si es que lo tiene). También yo he pensado en el propósito de mi vida desde hace tiempo, supongo que como muchos otros.

Henry continua el texto (las páginas finales de su recomendable libro Creatividad Práctica) explicando las diferentes nociones de grandeza que habitualmente maneja la gente. Justo antes de leerlas, un impulso me lleva a escribir en el margen superior del libro lo que ahora, en este momento, significa la grandeza para mi.

Anoto: “Ser uno mismo, contra viento y marea. Es grande aquel que consigue desarrollar todo su potencial y se vacía en ello.”

Leo entonces los ejemplos de lo que puede ser grandeza para algunas personas (la búsqueda de un cargo importante, ser el mejor haciendo algo, la acumulación de muchos conocimientos, etc.) y a continuación leo este testimonio:

“Una vez un amigo sudafricano nos contó cuál era la razón que fundamentaba su relación con el trabajo. Aseguraba que muchas personas piensan que la porción de tierra más valiosa del mundo está en las zonas petrolíferas de Arabia Saudí, en las calles bordeadas de rascacielos de Manhattan o en las minas de diamantes de Sudáfrica. El creía, sin embargo, que el trozo de tierra más valioso no estaba en ninguno de esos lugares, sino en el cementerio, porque es allí donde encontramos enterrado el valor incalculable de los negocios que NUNCA se abrieron, las novelas NUNCA escritas y los sueños JAMAS cumplidos. Retaba a quienes lo escuchaban a que “murieran vacíos”.

Me quedo helado un instante. Hemos llegado a la misma conclusión en momentos y espacios diferentes. Alucinante. No es porque yo o esa persona tengamos nada especial, es porque creo que es la conclusión a la que llegamos la mayoría de las personas tras reflexionar un tiempo en ello.

Dice Henry que esa anécdota le impulsó a colgar un cartel con las palabras “morir vacío” en su despacho y en su estudio.

Darlo todo. Morir vacío. “Morirás a gusto”, escribo, al final del libro.

Lo termino. Me quedo reflexionando un momento y pienso que solo añadiría una cosa a la definición que escribí en el margen: “…es grande aquel que consigue desarrollar todo su potencial, para uno mismo y para los demás, y se vacía en ello”. Porque sin los demás, tampoco somos nada, no tenemos mucho sentido.