Es abominable lo que está ocurriendo en este país.

Los que nos dirigen han tenido que elegir y ¡vaya si lo han hecho!

La elección

Han tenido que elegir entre ceder la soberanía de nuestro país a una gobernanta alemana o permitir que se nos interviniera y se descubriera el colosal tamaño del vertedero que tenemos (a estas alturas me temo que lo de Bárcenas es un aperitivo).

Han tenido que elegir entre hacer pagar las irresponsabilidades y los destrozos de la “fiesta” a los bancos y a las grandes empresas que se han aprovechado (hablo de los conocidos monopolios de facto) o a los ciudadanos y pymes. Y está claro que lo han hecho.

Han tenido que elegir entre pagar las deudas que se deben desde hace ¡años! a pymes y autónomos o mantener sus hordas de asesores, consejeros, cargos y carguitos, y también lo han hecho.

A mí de pequeño me enseñaron que primero te esforzabas y luego disfrutabas. Primero pagabas tus deudas y luego, si podías, hacías lo que más te apeteciera con lo que quedaba, si te quedaba algo.

Es evidente que aquí se está enseñando a los ciudadanos lo contrario: primero cobro yo, que además no es poco, porque tengo que mantener el nivel de vida de cuando éramos ricos y luego, si me queda algo, pago a los que debo.

(Y encima son incapaces de asumir ningún tipo de responsabilidad: ni cuando lo hacen mal, ni tampoco ¡¡cuando directamente incumplen la ley!! Se aprovechan vilmente de una democracia de parvulario)

Este es el criterio que siguen, en general, las diversas administraciones ¿públicas?: llevan años sin pagar a las pymes y autónomos, pero mantienen a ultranza sus plantillas: ya se sabe, si las tropas están contentas, a los generales no les cortan la cabeza.

Y lo grave es que quienes crean empleo de verdad (preocupación nº 1 de los españoles) son esas pequeñas y medianas empresas, microempresas y autónomos: en torno al 80% del empleo total.

La actuación

¿Qué están haciendo quienes nos dirigen?

Están poniendo un cortafuego detrás de otro para mantenerse en el sillón:

Primero:  en Europa, hago caso a todo lo que me dices, pero aquí no entras a mirar.

Lo que supone, entre otras cosas muy graves, sostener a bancos zombies para que los bancos alemanes, pringados hasta las cejas en nuestra banca, no quiebren. Y, no solo eso, sino que salgan con todos los beneficios de sus inversiones sumamente irresponsables.

Segundo: al sostener a los bancos, consiguen un enorme pilar de apoyo, tanto para sus financiaciones, legales o ilegales (ya sabemos hace tiempo de las condonaciones de las deudas bancarias a los partidos), como para recibir muestras de apoyo de importantes líderes empresariales.

Tercero: al mantener la paga a las tropas (función pública) e ir reduciendo poco a poco su tamaño, evitan algaradas sociales (no hay que olvidar que en España hay entre 2,6 y 3,2 millones de funcionarios, según la fuente utilizada)

Cuarto: probablemente con alivio comprueban que el estado de corrupción es generalizado (todos los partidos, todas las geografías) y que también afecta a altos cargos sindicales, por lo que estos no tienen ninguna capacidad de movilización del personal.

Quinto: tenemos unos políticos tan malos, que las posibles alternativas a los actuales gobernantes – o a los anteriores – no saben articular estos argumentos con un mínimo de coherencia y credibilidad.

El efecto

Están estrangulando a las pymes y autónomos, quienes representan la solución al principal problema de este país: no pagándoles, cortando – no por activa, pero sí por pasiva – su acceso a financiación, cobrándoles en promedio más impuestos que a las grandes empresas…..

Tienen al país secuestrado en una densa malla de falsas promesas, excusas y culpas ajenas: estamos padeciendo esta forma de gobernar durante demasiado tiempo y me temo que si sigue así un poco más acabemos todos con Síndrome de Estocolmo, dándoles encima la razón: no hay más que ver alguna de las abundantes y, casi siempre exasperantes, tertulias televisivas.

A veces, tengo envidia de los inmigrantes porque pueden sentir asco de los gobernantes que padecen sin que se les ponga la cara roja de vergüenza. Porque no son sus compatriotas.

O cambiamos el país o nos cambiamos de país: no es este el ambiente en el que yo quiero vivir ni en el que quiero que vivan mis hijos.

 

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