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Lo haces «en un pis-pás», también conocido como «haces pim pam, pim pam y ya está». O, en versión muy similar, eso de «lo haces en tres patadas». No dos, ni cuatro. En tres.

El mejor intento de definición de este concepto lo he visto cuando alguien lo ha traducido, con mucha chacota, al inglés (vía@ninaraval):

«Me han preguntado qué significa «pim pam pim pam» y les he dicho que «efficient workflow with time optimization»

 

Peligro

¡Ojo cuidado! Mucha precaución cuando alguien nos dice algo así porque, o esta siendo irresponsable, o esta siendo deshonesto. Está faltando a la verdad. Y más lo hace cuanto más abstracto o estratégico lo que se plantea. Me explico:

No es lo mismo decir que una determinada acción la haces en un pispás («ahora vas y abres la puerta y le explicas al jefe lo que piensas de ese absurdo proyecto»), que decir que agarras la empresa y en un pispás la pones de líder del sector («en un pispás, creamos un posicionamiento de marca diferenciado» – y, se sobrentiende, quedan arreglados todos tus anteriores problemas)

eso-se-hace-en-un pispas

(gracias a Javier Megías por descubrirme en su excelente blog esta viñeta desternillante, pero a veces tristemente cercana a la realidad)

 

Esto parece fácil…¿o no?

Nunca las cosas complejas – como cambiar el posicionamiento de una empresa o implantar una nueva cultura en la empresa – se hacen en un pispás, nunca el éxito se consigue fácilmente. Ni el fracaso tampoco, la otra cara de la moneda.

Como dice Seth Godin en este fantástico post: las empresas tienen éxito (o fracasan) de forma gradual, como consecuencia de un trabajo callado, continuado e infatigable.

En el éxito: tomando una serie encadenada de decisiones acertadas, traducidas a múltiples acciones, correctamente puestas en marcha por la organización a lo largo del tiempo. Y en el fracaso, lo contrario: una secuencia de malas decisiones, o buenas decisiones mal o escasamente implantadas, que viene a ser lo mismo.

Lo que ocurre es que para los medios de comunicación, para todos aquellos que no están involucrados en el trabajo diario de la empresa protagonista, el éxito puede parecer repentino: un estallido, una ola, una explosión. Pero solo porque llegan a la parte final de la función.

No, nunca es así de fácil ni sencillo – «en un pis-pás». Y hoy, cuando nos rodea tanta incertidumbre, cuando no hay un destino ni una ruta segura, menos.

Comprendo que esta expresión se pueda usar, en ocasiones, para tratar de quitar hierro a algún asunto y conseguir que alguien se lance a hacer algo. Para evitar la temible postergación, el aplazamiento indefinido de aquellas cosas que nos puede incomodar hacerlas.

Pero el espacio que separa esa motivación sin malas consecuencias de la deshonestidad o irresponsabilidad con funestas consecuencias (porque luego nunca nada es tan fácil, y vienen las decepciones y las frustraciones) puede ser muy escaso.

Por mi parte, me revuelve las tripas escuchárselo a alguien en el contexto de situaciones complejas y difíciles. Porque he visto unos cuantos fracasos y algunos éxitos y sé, positivamente, que no es nada honesto usarlo de forma consciente en esos casos.

Y tan malo es decirlo, como darlo a entender…