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Hace unas horas acaba de fallecer un buen amigo. Aún no se muy bien cómo ni por qué. Su novia dice que se ha desmayado cuando estaba en el cuarto de baño. Creía que estaba bromeando para que se despertara. No se ha vuelto a levantar. Solo 37 años y con fecha para casarse este año. ¡Qué putada!

Uno de esos tipos que nada más verle hacía brotar una sonrisa en tu rostro. Siempre cariñoso y con palabras de ánimo. Sociable, positivo. Extraordinariamente juguetón con los niños, que lo adoraban. Amable y desinteresado. Todo garra y corazón si hacía falta.

Un tipo especial, que sabes con certeza que va a estar ahí para echar una mano si la necesitas, aunque no se lo pidas. Un amigo, vaya. No va a poder estar ya.

Lo vamos a echar de menos. No solo en las partidas de padel o en la piscina jugando con los niños, en las conversaciones de vecinos o en las fiestas de la comunidad. Lo vamos a echar de menos en la vida en general. Estoy seguro que muchísima gente. Porque, para mí, que hoy se ha ido uno de los buenos.

Hugo, amigo, donde estés, un abrazo fuerte y una sonrisa.