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Consiste en la creencia absurda de mucha gente que piensa que para conseguir una capacidad de la que carece, solo necesita las herramientas.

Por ejemplo, si no sabes de Design Thinking, solo necesitas tener unas cuantas plantillas de Buyer Persona, Mapa de Empatía y Customer Journey, haber leído varios posts sobre técnicas de creatividad y con ello te habrás convertido en un experto en la materia. Si haces medio curso online barato, y a ser posible gratuito, serás maestro.

Nada más lejos de la realidad.

¿Acaso si te dan la raqueta de Nadal, su equipación y su cinta del pelo, vas a ganar algún Roland Garros? ¿Verdad que suena ridículo?

Solo si contrataras a un coach y entrenaras duro, un día sí y otro también, durante muchos años, puede que llegaras a ser el número 1 de tu pueblo. Que tampoco está mal. Aunque llegados a ese punto puede que la herramienta ya no tuviera tanta importancia, ¿verdad? Porque vas a ganar a tus rivales jugando con la izquierda y un madero en vez de la raqueta.

¿Acaso si te compras tres libros de medicina – y te lees uno – junto a un bisturí, dos tijeras y unas pinzas estás en condiciones de operar a tus hijos?  Ni de casualidad, ¡qué idea tan absurda!

¿Y si te compras un maletín con más herramientas que las que tiene tu fontanero preferido, serás capaz de arreglar esa fuga que tiene el cuarto de la ducha de tus hijos? Ni lo intentas. Pues así todo.

El caso es que esto es lo que piensan muchos respecto a lo que significa trabajar cosas como la innovación:

Reservo una sala, le pongo unas pizarras blancas y sillas modernas – pufs de colores si somos más jóvenes -, muchos post-its y rotuladores; hacemos el curso online rápido y barato – a ser posible gratuito -… y ya vendrán las ideas.

Y si la empresa es un poco grande, serán tres salas acristaladas, una cafetera de Nespresso con unas cuantas golosinas, algunos vinilos de pared decorativos y lo llamaremos Innovation Lab.

Con estos mimbres no me extraña que muchos salgan escaldados de la experiencia de “ponerse a innovar”.

No, no son solo las herramientas, ni la formación. Es la práctica y la experiencia. Sobre todo.