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“La diferencia entre lo que puede hacer una persona altamente productiva y lo que puede hacer una persona promedio se está haciendo cada vez más grande.”

Habla Marc Andreessen, uno de los fundadores de Netscape, el primer navegador comercial, que compitió con Microsoft Explorer hacia finales de los años noventa….y perdió.

“Cinco grandes programadores (informáticos) pueden perfectamente batir a un centenar de programadores mediocres, especialmente desde que esos cinco programadores pueden usar Internet para alcanzar a 800 millones de personas (hoy son más). No hay ninguna duda sobre esto.”

…por lo que a la hora de contratar gente

“Es fácil descartar a la gente mala. La parte dura es descartar a la gente ‘buena’.”

“Todos conocemos el escenario: al final de las entrevistas, los directivos que están desesperados para cubrir una vacante, te dicen ‘Este candidato es bueno. Vamos a hacerle una oferta.’ Es en este punto en el que como líder debes decir: ‘No, no podemos hacer una oferta. Ser bueno no es suficiente’. Debes mantener la línea de defensa respecto a la calidad de tu gente.”

Porque si fallas en sostener esta línea, sobreviene lo que Andreessen denomina La Regla de la Gente Mierdosa:

“Hay gente buena y hay gente muy buena. La gente muy buena tiende a contratar a otra gente muy buena, porque es el tipo de personas con las que quieren trabajar. Pero la gente buena tiende a contratar a otra que no es tan buena. No quieren tener que dirigir a personas más inteligentes que ellos.”

“Así que con el tiempo, a no ser que seas duro y disciplinado, el nivel de talento en la compañía descenderá hasta el mínimo común denominador, y terminarás viéndotelas con montones de gente mierdosa. Es un desastre. Exige una gran fuerza de voluntad el no comprometerse.”

Ni un comentario más que añadir.

Bueno sí, una aclaración necesaria:

Recordando el último post, se sobreentiende que contratar a gente muy buena no significa exclusivamente contratar los mejores conocimientos técnicos en un área (el chico de marketing más brillante, el comercial más infalible, el comprador más eficaz…).

Sino contratar a aquel que mejor se adapte a un puesto que requiere, además de conocimientos, unas determinadas habilidades y actitudes para contribuir de forma sobresaliente a la organización. Y que comparta una serie de valores centrales con ella.