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Os recomiendo un excelente vídeo de ¡solo 3 mins! en el que Derek Sivers presenta en el foro TED (organización sin ánimo de lucro dedicada a las “ideas que vale la pena difundir”, relacionadas con la tecnología, entretenimiento y el diseño) cómo se crea un movimiento social, o hablando en general, una moda, una tribu o una tendencia.

Derek resume de forma brillante, y con un vídeo de apoyo tremendamente ilustrativo, cómo ocurre esto y le da tiempo incluso a extraer algunas lecciones valiosas.

Fases del movimiento

1º/ Alguien tiene el coraje de hacer algo diferente, destacándose y exponiéndose a la posibilidad de hacer el ridículo para los demás (será el futuro líder cuando ese hacer distinto se convierta en un movimiento). Lo que hace es algo que resulta más o menos fácil de seguir

2º/ Aparece el primer seguidor. Su papel es crucial y representa un liderazgo en sí mismo porque va a enseñar a los demás cómo hay que seguir al primero. Además, esto es clave, transforma a un chiflado – el primero – en un líder

3º/ Aparece el segundo seguidor. El movimiento solitario se convierte en multitud: podemos empezar a hablar de moda. Resulta esencial que el primero acepte a estos seguidores iniciales como iguales porque los nuevos seguidores que se incorporen no van a imitar tanto al líder como a los seguidores que ya están en el movimiento

4º/ Se produce el punto de inflexión (o no) cuando el movimiento coge impulso y hay cada vez más gente incorporándose a él, siguiendo una progresión geométrica. Cuanta más gente se incorpora, resulta menos arriesgado, los nuevos ya no van a ser ridiculizados sino por el contrario admirados puesto que están en la onda. En este momento el que hace el ridículo o se percibe como el raro es el que no se une a ellos…

Es cierto que el primero – el líder – es el que se va a llevar todo el crédito, por eso Derek afirma que será sobrevalorado, pero es realmente el segundo – el primer seguidor – el importante, que a su vez estará siempre infravalorado: ha tenido mucho coraje de seguir al primero, transformándolo de chalado en líder, enseñando además a los otros cómo se debe seguir el movimiento.

Lecciones básicas: no sobrevaloremos a los líderes, aunque tengan su mérito evidente, y demos más crédito a los seguidores iniciales porque se lo han ganado: son los que realmente crean a los líderes.

El problema es que nos suele gustar, por un lado, la simplificación – nos centramos solo en el primero-, para entender las cosas más rápido y de forma más sencilla; y por otro lado, también nos gusta encumbrar, glorificar a los individuos, para ofrecerlos como ejemplos completos, cerrados, homogéneos e identificarnos con ellos con más facilidad – de nuevo – haciéndonos sentir a nosotros también importantes – su éxito es el nuestro – o simplemente para respaldar nuestras ideas y convicciones.