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Hace algún tiempo surgieron dos posibilidades de colaboración que me hicieron reflexionar con cierto detenimiento sobre el tema del emprendimiento:

La primera trataba sobre cómo identificar los factores que facilitan que algunas empresas creadas por emprendedores despeguen de forma explosiva a los 2-3 años (por ejemplo, Twitter o Facebook) y otras en cambio – la mayoría – se queden estancadas.

La segunda era la inquietud (bastante inteligente) de un organismo público vinculado al mundo empresarial para pasar de centrar sus esfuerzos en las empresas de reciente creación (donde estaba todo el mundo trabajando ya) a centrarlos en las empresas con entre 2 y 5 años de vida, con el objetivo de asegurar su supervivencia más que de generar nuevos proyectos.

Como se sabe, la tasa de mortalidad de los nuevos proyectos empresariales de emprendedores es elevadísima: más del 50% de las empresas creadas no pasan de su 5º año de vida ( y prácticamente el 90% no superan los 10 años)

Los dos planteamientos anteriores dejan entrever el gran problema del emprendimiento que se resume en estas cuestiones básicas: los emprendedores tienen un elevado índice de mortalidad y, si es que resisten, tienen un crecimiento raquítico.

Los emprendedores tienen un elevado índice de mortalidad.

Y el problema es que tal y como están hoy los mercados de competidos (la crisis ha provocado una fuerte disminución de la demanda en muchos sectores que ha generado exceso de oferta y un número excesivo de competidores en ellos), esto va a empeorar y podría derivar en una carnicería de emprendedores. 

¿Cómo evitar las malas expectativas para tantos emprendedores, para tantas ilusiones que se quedarán sin futuro?

Un enfoque interesante puede ser reconocer las etapas por las que pasa un emprendimiento empresarial y los principales peligros a los que se enfrenta en cada una.

En mi opinión, los emprendimientos empresariales pasan por 3 etapas a las que se puede sumar una cuarta. Las he denominado así: etapa de la idea de negocio, etapa del desarrollo del negocio, etapa de la optimización del negocio. La cuarta sería la etapa de la expansión del negocio.

 

Etapa de la idea de negocio: ¡Quiero emprender!

En esta etapa nos encontramos con una persona que, por vocación o necesidad, quiere emprender. En el caso de necesidad lo normal es que lo haga porque se ha quedado sin trabajo.Esta persona suele contar con el apoyo económico de las 3 F’s que dicen los americanos: «friends, family and fools», o sea, amigos, familia y tontos. Aunque a estas alturas de la crisis las 3 F’s están cada vez menos disponibles…

La idea de negocio del emprendedor será buena si soluciona de manera interesante las necesidades de un número suficiente de clientes potenciales, lo que constituye un buen inicio.

O puede ser débil: ofrece lo mismo que ya están ofreciendo otros competidores ya asentados en el mercado sin ninguna originalidad o novedad, o lo que ofrece es novedoso pero no tiene interés para un número suficiente de clientes.

Si la idea es débil, el proyecto durará aproximadamente un año que es lo que durará también el dinero ahorrado por el emprendedor y el de las 3 F’s o el conseguido de la administración pública.

¿Cómo ayudar al emprendedor en esta etapa crítica?

Aumentando sus posibilidades, tratando de que tenga las mejores cartas para jugar en su mano. Y esto se logrará poniendo en común aquello que más le gusta, con aquello en lo que es bueno (todos somos buenos en algo) y aquello que hoy demanda el mercado, aunque sea de forma incipiente y que se puede convertir en tendencia para el futuro.

 

Etapa del desarrollo de negocio: ¡dejadme respirar!

Muchas veces ocurre que la idea de negocio era buena porque ofrece una buena solución para un número significativo de clientes (ya sean particulares o empresas), pero no termina de funcionar porque no logra diferenciarse positivamente de las soluciones existentes.

En definitiva, porque no tiene una buena estrategia: porque la propuesta de valor (valor = beneficios / costes) que se traslada al mercado no consigue hacerse un hueco entre las propuestas existentes.

Esto muy bien podría ocurrir entre el 2º y 3er año de vida de la empresa: ha logrado superar el fatídico primer año pero no consigue despegar, no llega a aprender a sobrevivir.

¿Cómo apoyar aquí al emprendedor?

Ayudándole a que desarrolle una propuesta de valor creíble, realizable, diferente y superior a aquellas con las que va a competir en su mercado. Con esto evitaremos que los competidores se coman literalmente la idea inicial, que la dejen sin espacio para seguir respirando.

Digamos que debe encontrar su manera particular de sobrevivir en el mercado, ofreciendo valor a los clientes pero también generando ingresos para su subsistencia.

 

Etapa de la optimización del negocio: gimme the power, brother

Una buena idea de negocio con una buena estrategia o propuesta de valor puede sucumbir con el tiempo también. Porque si la forma de gestionar los procesos de la empresa (producción, logística, marketing, compras, etc) es pobre, acabará fracasando.

Esto sucede cuando siendo la propuesta de valor adecuada sobre el papel, no conseguimos hacer que se cumpla, de forma que otros competidores, que ya estaban presentes o que inevitablemente aparecerán, con una propuesta de valor similar a la nuestra o incluso inferior, son más eficientes y nos dejan sin mercado.

Los procesos se gestionan mal porque están mal diseñados o porque no contamos con los recursos adecuados.

Y ocurre que los procesos se gestionan mal porque están mal diseñados o bien porque no contamos con los recursos adecuados para realizarlos (personas, organización, equipos, tecnología, etc). Habitualmente por una combinación de las dos circunstancias anteriores.

¿Cómo ayudar al emprendedor a que no sucumba en esta etapa?

Ayudándole a profesionalizar la empresa, a que capte talento válido para sus necesidades, que invierta en tecnología puntera, que logre una buena organización que le permita poner en marcha unos procesos de negocio bien diseñados.

Obviamente para todo esto en que estamos hablando de inversión y gasto hay unas figuras que tienen mucho que decir y a lo que parece poco que hacer: los bancos.

 

Etapa de la expansión del negocio: el mundo es tuyo

Esta etapa no tiene necesariamente que producirse. Puede un negocio haber sobrevivido y ser perfectamente competitivo manteniéndose en su ámbito geográfico local durante muchos años.

Todos conocemos alguna empresa de este tipo, que son muy reconocidas y competitivas localmente pero que cuando sales de su ámbito geográfico nadie conoce.

En esta etapa podemos encontrarnos con una idea de negocio madura, con un público objetivo bien definido (aunque limitado geográficamente), en donde se gestionan adecuadamente unos procesos que permiten una entrega eficiente de su propuesta de valor.

Sin embargo, si el mercado geográfico que trabaja la empresa es limitado corre el riesgo de no crecer, de quedarse «enana» o, lo que es peor, que ese mercado local algún día se vea demasiado reducido por efecto de una crisis o por la entrada de nuevos competidores con productos sustitutivos que la dejen fuera de juego.

Esto es lo que hace que algunos emprendedores vayan más allá. De nuevo algunos lo harán por vocación y otros por necesidad: su mercado tradicional se les hizo pequeño y quieren salir fuera.

¿Cómo se ayuda a estos emprendedores?

Quitándoles el miedo a lo desconocido, reconociendo los principales méritos y cualidades de sus empresas, seleccionando los mercados exteriores más adecuados e identificando las mejores estrategias de acceso y penetración en los mismos. En definitiva, realizando un buena reflexión para su expansión nacional y/o internacional.

 

Conclusiones

La sociedad hoy necesita emprendedores, totalmente de acuerdo. Más que nunca: los empleos que se han perdido en muchas industrias no volverán y tienen que ser re-creados por estos emprendedores en otros sectores tradicionales y nuevos en muchos casos.

Pero no vamos a conseguir buenos emprendedores y empresas sólidas que generen nuevos empleos, simplemente echándoles encima algo de dinero: abonándoles, con restricciones, parte de sus derechos de paro adquiridos o «facilitándoles» préstamos blandos (que les deniegan casi sistemáticamente) para invertir en los famosos «activos productivos».

Los vamos a conseguir, sobre todo, ayudándoles a que sean buenos empresarios, más profesionales… Dándoles facilidades para que sean formados y tutelados por expertos que les permitan descubrir lo que realmente quieren ser, cómo aportar un valor diferente y superior a los mercados, cómo entregarlo de forma eficiente y cómo expandir sus excelentes ideas en cualquier rincón del mundo si lo desean.

sastre & asociados

¿Dónde están los médicos especialistas para todos estos proyectos emprendedores? Actuamos como si hubiera un problema de baja natalidad junto con una alta tasa de mortalidad de los recién nacidos y simplemente nos limitáramos a dar algún dinero a las madres, olvidándonos de crear puestos de especialistas en pediatría que ayuden a llevar adelante los embarazos…

Señores, despertemos: la mayoría de estos empresarios-emprendedores ya no son aquellos tipos sin escrúpulos que se arriesgaban para ser ricos a costa de explotar a los demás. Hoy el empresario-emprendedor es alguien que simplemente quiere vivir creando su propio puesto de trabajo y, con suerte, dando trabajo a alguien más. Dependiendo única y exclusivamente de él.

Es ya hora de que extirpemos visiones trasnochadas y torpes de nuestras mentes y centremos la acción y los recursos allí donde hace falta.