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Pienso en la urgente necesidad que tenemos en este país de que aquellos que no tenéis trabajo (os habéis quedado sin él o ni siquiera habéis tenido la oportunidad de conseguir el primero), os planteéis seriamente la posibilidad de crear vuestro propio empleo, dándoos trabajo a vosotros mismos, es decir, creando vuestra propia empresa.

Aunque no tengáis la famosa mentalidad o vocación emprendedora. Yo tampoco la tenía cuando empecé (fui un emprendedor por obligación) y ya llevo 12 años con ello. ¡Y que dure!

Porque si algo es evidente en estos momentos, es que en España no se van a crear a corto-medio plazo suficientes nuevas empresas ni industrias para dar empleo a todos los que estáis sin él. Esto lo saben todos los que están en contacto con la economía real.

La salvaje fiesta inmobiliario-hipotecaria ha terminado exigiéndonos, además de devolver lo que debemos, algo que no nos podíamos imaginar: que nos convirtamos en una sociedad de emprendedores. De emprendedores y de emigrantes, que esto también será necesario.

Quién lo iba a decir ¿verdad? Si eso de emprender siempre ha sido cosa de americanos o, si me apuras, de chinos. Si lo nuestro era tener un empleo de por vida en la misma empresa y si era posible de funcionario, mejor…

 

No perdamos tiempo ni dinero: un método

Volviendo a ti, emprendedor por necesidad: me preocupa que no aciertes con el proyecto emprendedor adecuado.

Que te pongas a montar otra peluquería o un bar de copas o la enésima empresa de diseño de webs porque un amigo te ha dicho que un conocido la montó hace 6 meses y le va de maravilla (luego resultó que cerraron a los 18 meses).

O peor aún: que te atrape una «mala franquicia» que, tras comerte la cabeza, te haga gastar un montón de dinero entre el canon de entrada, la maquinaria – por la que perciben su correspondiente comisión – y el stock inicial de productos.

(Me vienen a la cabeza las tiendas de yogures helados que han proliferado en los últimos meses: no conozco estas franquicias, no digo que no funcionen, pero tengo la impresión de que hay muchas y dudo que la mayoría duren más de 2 veranos)

Por eso, te propongo a ti, emprendedor por necesidad, un método sencillo para mejorar tus probabilidades de éxito y evitar que malgastes demasiado tiempo, dinero y energías. Ojo, no existe la solución perfecta, pero sí creo que puede ayudarte a encaminar esa vocación obligada.

Es un método especialmente indicado para aquellos que no habéis tenido una feliz idea y la vocación para emprender por iniciativa propia. Para aquellos que no tenéis más remedio que buscar, y rápido, una fuente de ingresos para vosotros, vuestra familia y vuestro futuro.

Que, a ser posible, además os aporte ilusión y posibilidades de realización personal.

Dicho esto, considero que es también una buena forma de plantearse nuevos negocios de diversificación en empresas perfectamente consolidadas: estoy convencido que algo parecido a lo que esbozamos aquí se plantearon en su día – de forma consciente o inconsciente – los principales directivos de Apple, con Steve Jobs a la cabeza.

Ahora el método, con sus 7 pasos. Espero que te sea útil de verdad.

 

Paso 1: Me gustaaaa

Pregúntate y se sincero en la respuesta: ¿qué es lo que verdaderamente te gusta y apasiona?, ¿a qué te gustaría dedicarte el resto de tu vida?

¿Qué es aquello de lo que te encanta saber más, que no te cuesta ponerte a ver durante horas en la TV o leer en libros, revistas o periódicos?

Porque como alguien dijo: si consigues trabajar en algo que te apasiona, no podrás decir que hayas trabajado una sola hora en toda tu vida. Esto es muy importante;)

 

Paso 2: Soy bueno…yeah!

Piensa, reflexiona: ¿en qué te han dicho que eras bueno desde niño? ¿qué es aquello que haces con facilidad, que no encuentras difícil hacer y otros, en cambio, sí?

Hablamos de tus habilidades innatas. Todos somos buenos en algo y, de paso, malos en muchas otras cosas. No existe la persona perfecta: esas que lo parecen, posiblemente se están dedicando a aquello para lo que están más dotados…y están ocultando cuidadosamente lo que no se les da tan bien.

Esto es como si hubieras nacido para ser defensa y te empeñaras en jugar de delantero: no vas a triunfar. Y vas a pasarlo mal. Si puedes ser un gran defensa, entonces tienes que serlo. Si te apasiona, claro.

 

Paso intermedio: ¿de qué diablos estamos hablando?

Un momento de reflexión. Hay que conectar las anteriores respuestas con el mundo real. Un mundo real que está poblado por negocios de los más variados pelajes: desde fabricantes de puertas a talleres de reparación de motos.

Se trata de ver ahora de qué posibles negocios estamos hablando en tu caso particular: esa combinación de cosas que te gustan con aquellas en las que eres bueno, ¿a qué tipo de negocios se refieren? ¿con qué clase de negocios están relacionadas?

Por ejemplo, si te gusta mucho el cine y eres bueno escribiendo, un negocio relacionado sería el de la crítica de cine, o el de las publicaciones especializadas (hoy, mejor online que en papel), o el de hacer guiones para películas…

carta a un emprendedor

Bien, de esa intersección habremos obtenido una serie de negocios que podríamos considerar interesantes para ti. Debes, desde ahora, centrar tu interés empresarial en ellos: porque te gustan y tienes cualidades para ellos.

Será mejor que selecciones 1 o 2 de esos «negocios interesantes» para que no se te acumule el trabajo más adelante. Si después resulta que no has encontrado el proyecto que te haga feliz, siempre estaremos a tiempo de volver a este punto e iniciar desde aquí todos los pasos.

 

Paso 3: ¿hay oportunidades en el negocio? sí, siempre las hay

Ahora tienes que encontrar qué oportunidades hay detrás de esos negocios interesantes que has localizado, que recordemos, están relacionados con cosas que te gustan y cosas en las que eres bueno.

En principio, no te recomiendo que te pongas a hacer algo exactamente igual a lo que ya están haciendo otros en el mismo negocio, sino que encuentres ideas novedosas que te permitan hacer algo destacado en él.

Porque hoy la mayoría de negocios tienen un exceso de oferta y una demanda insuficiente. Esto significa una competencia feroz. Y solo faltaba que entrara uno más: tú. Te puedes imaginar con facilidad quien va a ser el primero en caer ¿no?

Aunque es cierto que muchas veces puede funcionar la copia tal cual de un modelo de negocio, trasladándolo desde un área geográfica o país a otro, donde no existía, pero que cuenta con posibilidades de desarrollarse. Es una opción.

Fíjate lo bien que le ha ido a Mercadona, copiando la filosofía de la americana Wal-Mart: hasta su eslogan SPB (Siempre Precios Bajos) es el mismo de que han utilizado aquellos durante años (Always Low Prices). De todas formas, hay que reconocer que luego lo han sabido adaptar con talento a nuestro mercado porque si no, hubiera sido imposible que alcanzaran el éxito que han tenido.

Pero quizá no sea tan fácil encontrar un buen modelo de negocio a imitar dentro de tus «negocios interesantes». Es muy probable que sea así porque España es un mercado desarrollado y maduro.

Por eso, lo que te estoy proponiendo, es hacer algo verdaderamente innovador en el ámbito de aquello que te gusta y en lo que eres bueno. De hacer algo que marque la diferencia y arregle la vida de unas cuantas personas. Algo que, si funciona, será verdaderamente notable (y rentable).

Que elijas la opción de ser un emprendedor innovador.

¿Cómo puedes encontrar ideas novedosas y valiosas en un negocio determinado? Te propongo una vía fácil y rápida para generar esas ideas valiosas y novedosas, que sirvan como base para tu proyecto empresarial (hay alguna vía más, pero no quiero liarte ahora).

Tienes que localizar en qué aspectos se encuentran hoy más insatisfechos los clientes habituales de ese negocio: dónde están sus frustraciones, sus problemas. Dónde encuentran inconvenientes o cosas que les desagradan.

Las frustraciones que tienen los clientes en un negocio son la manera más rápida de encontrar posibles ideas de negocio valiosas: porque es más fácil hacer que la gente adopte rápidamente una solución nueva y cambie sus hábitos sobre algo que le incomoda, que lo haga sobre algo en lo que ya está razonablemente satisfecha.

Por eso, en lugar de ser frustraciones, para ti serán las oportunidades con las que trabajarás en el paso siguiente. Probablemente no te será muy difícil localizar esas frustraciones porque estamos hablando de un negocio en el que hay cosas que te gustan y en las que eres bueno.

No es probable que encuentres más de 2 o 3 grandes frustraciones-oportunidades en cada negocio de interés. Pero son más que suficientes.

 

Paso 4: qué ideas se te ocurren…

¿Qué ideas se te ocurren para dar solución a esas oportunidades?Esta es la parte creativa, en la que tienes que poner en marcha esa habilidad que todos tenemos y muchas veces no usamos lo suficiente.No te preocupes, de verdad, creatividad tienes, lo que pasa es que solemos empezar mal cuando queremos ser creativos (tampoco nos han enseñado ¿verdad?)

Porque nos ponemos delante de una hoja en blanco, esperando la inspiración de las musas y eso no funciona. Lo que sí funciona, como decía  Edison, es el trabajo esforzado: «el genio es un 1% inspiración y un 99% de transpiración (sudor)»

¿Cómo podemos ser buenos creativos? Entre otras cosas, centrando nuestra mente en un foco, en una referencia. En algo. No podemos ser creativos sobre la nada, en el vacío.

Y eso es lo que te he propuesto en el paso anterior: una serie de focos que también he llamado oportunidades (y que te recuerdo consisten en problemas, frustraciones, inconvenientes relacionados con el negocio) para que los trabajes, cada uno por separado, y vayas generando ideas que puedan resolver esos problemas (te recomiendo que hagas alguna lectura sobre técnicas de creatividad: la mayoría son muy sencillas y pueden mejorar tu confianza y tu productividad)

Una vez que hayas trabajado cada foco por separado, deberías tener unas cuantas ideas en cada uno (intentaremos que sean al menos 7 u 8 por foco). Es el momento de hacer una breve descripción de todas ellas (2-3 renglones está bien): qué hace, para qué, por qué, para quién (esto es muy importante: saber quién es el usuario objetivo), cuándo, etc.

Más que nada para asegurarte que tienes claro lo que significan para ti. Demasiadas veces me encuentro que, al hacer esto, se caen algunas ideas porque no eran tan buenas como parecían al principio, o resulta que no realmente tenía claro quién era el verdadero beneficiado de la idea; o, cuando se trata de un brainstorming en grupo, que cada uno pensaba una cosa algo diferente sobre en qué consistía la idea.

 

Paso 5: esta puede ser tu futura empresa

Este es un momento muy importante. En el paso anterior hemos abierto la mente a la creatividad para generar posibilidades. Ahora nos toca aplicar el juicio, reducir las opciones, porque no podemos ni debemos atacar todas las posibilidades a la vez. Ya sabes, quien mucho abarca, poco aprieta.

Haz un ranking, valora todas las ideas que has tenido según algunos criterios que sean importantes para ti y relaciónalas en una lista ordenada de mejor a peor valoradas. Si no se te ocurre ningún criterio, te propongo este:

¿Tiene un gran valor para el usuario objetivo? ¿Mucho más que las alternativas que ahora tiene a su alcance?

Por ejemplo, acuérdate del iPhone. Su lanzamiento en 2007 supuso un aumento considerable de valor para muchos usuarios: diseño superatractivo, usabilidad intuitiva y muy sencilla, y algo después, introdujeron infinidad de apps divertidas, ocurrentes y valiosas.

Seguimos preguntándonos: ¿estará dispuesto el usuario a pagar lo suficiente por ese valor? ¿habrá muchos usuarios potenciales? ¿en una área geográfica próxima o en todo el mundo?

Otros criterios adicionales (el anterior debería ser obligatorio) que podrías manejar son:

– Rapidez para generar ingresos

– Volumen de ingresos a conseguir en un plazo de 3-5 años

– Rentabilidad (me refiero a beneficio sobre ventas o sobre la inversión)

– Posibilidad de fabricarlo, distribuirlo, comercializarlo o servirlo

El último criterio no me apasiona porque si lo hubieran seguido muchos emprendedores, no tendríamos cosas tan básicas hoy como la luz eléctrica en los hogares o el pádel.

carta a un emprendedor 2

Ahora tendrás una lista de ideas ordenadas de mejor a peor valoradas. Tendrás que elegir tu mejor idea: evidentemente tendrá que ser algunas de las primeras de tu ranking. ¿Cuál? Yo elegiría aquellas que más ilusión me haga.

 

Paso 6: ¿y qué es lo que vas a hacer (ahora)?

Te propongo que, inmediatamente, en el momento que tengas seleccionada tu mejor idea, la dibujes. No importa que pienses que lo haces mal. Es solo para ti. Además, cuando eramos niños «todos sabíamos» dibujar.

Esto es solo un truco para que esa «mejor idea» que has tenido pase del mundo de las ideas, del que proviene, al mundo real (aunque sea en un papel), que es en el que vivimos. Y, por cierto, en el que ganamos dinero.

Si es un producto, está claro que se puede dibujar, aunque sea muy esquemáticamente, con unos cuantos palitos.

¿Y si es un servicio, que es por naturaleza intangible? Bueno, en ese caso puedes hacer una especie de guión dibujado de lo que sucede con ese servicio: cómo se solicita, quién atiende, que sucede después, cómo se entrega, etc.

Una especie de tiras de comic que, por medio de viñetas sucesivas, describen ese servicio. En un folio bastará. O si te va mejor, puedes realizar un diagrama de flujo con conectores, flechas y cajas…

¿Lo has dibujado? recuerda que es solo para ti y para acercarlo a la realidad.

Ahora vamos a tomar impulso: escribe cuáles son los próximos 3 pasos a dar.

¿Para qué? Para hacerlo todo más creíble. Para ponernos en marcha y actuar. Para no quedarnos parados…una vez más. Puede tratarse de hablar con un amigo que pensamos sabe algo de esas impresoras 3D que nos harían falta poner en marcha el proyecto, o de consultar en Wikipedia un par de referencias sobre el tema para saber más…

Finalmente, con un poco más de calma, y ya en otro momento, pero no más tarde de una semana, deberás hacer una planificación algo más elaborada, con actividades y tareas a realizar, personas implicadas, calendario, costes previstos, etc.

Más detallada cuanto más próxima en el tiempo y más abierta a medida que nos alejamos en él.

 

Paso 7: ¡hazlo!

Si llegas solo hasta el paso 6 habrás perdido el tiempo una vez más. Se trata de ponerlo en marcha lo antes posible, de testar su viabilidad en el mundo real (con clientes reales) con el menor gasto posible de tus recursos (tiempo, dinero, energía).

Para ello te recomiendo echar un vistazo al libro El Método Lean Startup de Eric Ries que, muy resumido, te «empuja» a desarrollar tus hipótesis de valor (el valor que planteas ofrecer al mercado) y crecimiento (la tasa que has previsto de crecimiento en el tiempo de los ingresos).

Contrastar esas hipótesis, lo antes posible, con clientes-objetivo reales, utilizando un producto o servicio básico – aún no completamente acabado -, aprender de esta experiencia (mediante la obtención de datos medibles) y perseverar o pivotar.

Perseverar significa hacer pequeños ajustes corrigiendo y mejorando la propuesta original.

¿Y qué significa pivotar? Modificar tu planteamiento desde la base, para crear una nueva propuesta de valor. Porque si algo no funciona, lo que no tienes que hacer es obcecarte.

Este es otro gran problema que debes evitar como emprendedor: trabajar con una sola bala (idea)…y seguir insistiendo en lo mismo, sin cambiar, aunque hayas fallado el tiro.

Es la mejor manera de fracasar a largo plazo; mientras que ir cometiendo los pequeños errores inevitables y corrigiendo sobre la marcha, es lo correcto para que acabes encontrando el modelo que funciona.

Suerte y espero que te sea útil este post.

>Con agradecimiento a mi buen amigo Rafa Beltrán por su colaboración

Nota: este método aparece esbozado en la presentación que hicimos sobre innovaciones en modelo de negocio en Octubre de 2012 (en el apartado Nuevos negocios – Diversificación total aplicado a la empresa Apple)

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